"Quien persigue dos conejos no atrapa ninguno."
— Proverbio Chino
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💭 Reflexión para inspirarte
Cuentan las crónicas de la dinastía Song que en las montañas de Sichuan vivía Hou Yi, el cazador más célebre del imperio. Sus flechas nunca fallaban. Los aldeanos decían que podía derribar una hoja de bambú en pleno vuelo sin mirar, que sus ojos veían el corazón de la presa antes de tensar la cuerda.
Un día, el emperador lo convocó para una demostración. Liberaron un faisán dorado en el jardín imperial. Hou Yi tensó su arco, enfocó al ave con la misma quietud de siempre... pero justo antes de soltar la flecha, uno de los cortesanos exclamó:
—¡Majestad! ¡Un ciervo blanco en el estanque del este!
El ciervo blanco era legendario, un animal que solo aparecía una vez cada cien años. Hou Yi, sin bajar el arco, giró apenas la cabeza para ver. Sus ojos intentaron abarcar ambos: el faisán que huía entre los árboles y el ciervo que bebía a lo lejos.
Soltó la flecha.
Y falló.
Por primera vez en su vida, Hou Yi falló. La flecha cayó entre ambos animales, sin tocar ninguno. El faisán escapó volando. El ciervo desapareció en el bosque.
El maestro arquero quedó paralizado. El emperador, que esperaba ver una demostración de habilidad doble, vio en cambio la lección más importante: la atención no se puede dividir sin perder la esencia de lo que somos capaces de hacer.
Hou Yi regresó a las montañas. Dicen que pasó meses meditando frente a un tronco con una sola marca. Un solo objetivo. Una sola intención. Y cuando volvió a cazar, sus flechas recuperaron su certeza... porque había aprendido que la grandeza no está en hacer muchas cosas a la vez, sino en hacer una cosa con toda el alma.
Lecciones para nuestra vida cotidiana
Vivimos en la era de la atención fragmentada. Contestamos emails mientras escuchamos reuniones por Zoom. Ayudamos con la tarea mientras revisamos WhatsApp. Cocinamos mientras vemos una serie. Trabajamos con 23 pestañas abiertas en el navegador y nos sentimos... productivos.
Mentira.
Nos sentimos agotados, dispersos, con la extraña sensación de haber hecho mucho y logrado poco. Como Hou Yi ante dos presas imposibles, nuestras flechas caen en el vacío entre todas las cosas que intentamos atrapar simultáneamente.
La lección de los dos conejos se aplica a nuestra vida diaria de formas brutalmente concretas:
- En el trabajo: Ese proyecto importante que "estás haciendo" mientras contestas mensajes. Spoiler: no lo estás haciendo realmente. Lo estás rozando, superficialmente, sin profundidad.
- Con nuestros hijos: Esa conversación "a la que le estás prestando atención" mientras miras el teléfono. Ellos lo sienten. Todos lo sentimos cuando alguien nos da su media atención.
- En el aprendizaje: Estudiar con música, notificaciones, y "solo revisar rápido Instagram". Tu cerebro está persiguiendo tres conejos y no captura ningún conocimiento real.
- En nuestras relaciones: Estar físicamente presente pero mentalmente en otro lado. El conejo de "aquí y ahora" escapa mientras persigues el conejo de "todas las cosas que deberías estar haciendo".
La verdad incómoda es que nuestro cerebro no fue diseñado para el multitasking. Fuimos diseñados para la caza: un objetivo, toda nuestra atención, precisión letal.
🧠 Desafío de Neuro-Bienestar
"El Protocolo del Conejo Único"
Durante los próximos 7 días, te reto a practicar la atención indivisible:
- Elige 3 actividades diarias que normalmente haces dividiendo tu atención (puede ser: desayunar, una reunión de trabajo, tiempo con tu pareja/hijos, una tarea creativa).
- Antes de comenzar cada actividad, declara en voz alta o mental: "Un conejo. Esta tarea. Nada más."
-
Elimina físicamente las distracciones:
- Teléfono en modo avión o en otra habitación
- Cierra todas las pestañas del navegador excepto la necesaria
- Silencia notificaciones
- Avisa a tu entorno: "Los próximos X minutos, estoy aquí y solo aquí"
- Cuando tu mente intente perseguir el segundo conejo (y lo hará, créeme), respira tres veces y repite: "Un conejo. Este momento. Nada más."
-
Al finalizar, pregúntate:
- ¿Cuánto más profundo fue el resultado?
- ¿Cómo se sintió mi cuerpo durante la tarea?
- ¿Qué noté que normalmente no noto?
- Anota una palabra que resuma la diferencia entre tu atención dividida habitual y esta atención unificada.
Meta especial: Si logras los 7 días, intenta un "día del conejo único" completo donde cada tarea del día recibe tu atención total y exclusiva. Prepárate para sentirte extrañamente descansado a pesar de haber logrado más.
Explicación neurocientífica:
Aquí viene la parte donde la neurociencia desmonta uno de los grandes mitos de nuestra era: el multitasking no existe.
Lo siento, guapikis. Tu cerebro no puede hacer dos cosas cognitivas a la vez. Lo que llamamos "multitasking" es en realidad task-switching (cambio rápido de tareas), y cada cambio tiene un costo neurológico brutal.
Déjame explicarte con la ciencia en la mano:
Tu córtex prefrontal dorsolateral —la región ejecutiva que controla tu atención, toma decisiones y mantiene objetivos— funciona como un foco de luz extremadamente potente pero estrecho. Puede iluminar una cosa con intensidad abrumadora, pero cuando intentas dividirlo para iluminar dos cosas simultáneamente, la intensidad se reduce a la mitad... o menos.
Los estudios de neuroimagen funcional (fMRI) muestran algo fascinante y aterrador: cuando intentas hacer dos tareas cognitivas a la vez, la activación en las áreas relevantes de cada tarea se reduce en un 50-80%. Es decir, no estás haciendo dos cosas al 80% de capacidad. Estás haciendo dos cosas al 20-50% de tu potencial real.
Peor aún: cada vez que cambias de tarea, tu cerebro necesita entre 23-40 minutos para recuperar el nivel de concentración profunda que tenías antes del cambio. ¿Contestaste un WhatsApp en medio de escribir ese informe? Felicidades, acabas de resetear tu contador de concentración a cero.
El neurocientífico Earl Miller del MIT lo dice sin piedad: "Cuando la gente cree que está haciendo multitasking, en realidad están alternando tareas rápidamente. Y cada vez que lo hacen, hay un costo cognitivo."
Ese costo incluye:
- Aumento de cortisol: La hormona del estrés se dispara con cada cambio de tarea.
- Reducción de memoria de trabajo: La información que estabas procesando se degrada o se pierde.
- Errores multiplicados: Los estudios muestran hasta un 50% más de errores en condiciones de multitasking.
- Agotamiento mental acelerado: Tu cerebro consume glucosa y oxígeno a ritmo frenético tratando de cambiar de contexto constantemente.
Y ahora la ironía deliciosa: las personas que más creen ser "buenas en multitasking" son precisamente las que peor rendimiento tienen en tests de cambio de atención. Lo que han desarrollado no es habilidad, sino adicción a la distracción y una sobrestimación de su capacidad real.
La Red de Control Ejecutivo (que incluye el córtex prefrontal dorsolateral y el córtex parietal posterior) literalmente se "apaga" parcialmente cuando intentas dividir tu atención. Es como si Hou Yi intentara tensar dos arcos simultáneamente: ninguno tendría la tensión necesaria para el disparo preciso.
Pero hay buenas noticias: cuando practicas la atención única sostenida —lo que los neurocientíficos llaman sustained attention— fortaleces las conexiones en tu córtex prefrontal. Es neuroplasticidad pura: entrenas a tu cerebro para mantener el foco a pesar de las distracciones.
Los monjes zen que practican zazen (meditación sentada enfocada) muestran una activación significativamente mayor en áreas de atención y menor reactividad en la amígdala (el centro de alarma del cerebro). Su cerebro ha aprendido a ser como Hou Yi después de su retiro: un objetivo, toda la potencia, precisión absoluta.
Y esto no requiere ser monje. Cada vez que eliges perseguir un solo conejo —contestar un solo email antes de pasar al siguiente, tener una sola conversación sin revisar el teléfono, pintar un solo trazo con total presencia— estás literalmente recableando tu cerebro para la excelencia y la paz mental.
Los dos conejos seguirán corriendo en direcciones opuestas. La pregunta es: ¿seguirás persiguiéndolos inútilmente, o elegirás uno y lo atraparás con maestría?
🎨 Pinceladas para practicar
En la pintura GouHua existe un principio sagrado llamado Yi Bi (一笔), que significa "un trazo, una intención". Este concepto encapsula perfectamente la neurociencia que acabamos de explorar.
Cuando un maestro chino pinta bambú, cada trazo contiene toda su atención, toda su energía vital (qi), toda su intención. No hay "más o menos" en el trazo. No hay "mientras tanto estoy pensando en otra cosa". Hay un trazo, y solo ese trazo, con la totalidad del ser.
Técnica específica: El Principio del Yi Bi (Un Trazo, Una Intención)
- Antes de cargar tu pincel, cierra los ojos y respira tres veces.
- Visualiza mentalmente el trazo completo que vas a hacer: dónde comienza, cómo fluye, dónde termina.
- Declara internamente: "Este trazo, solo este trazo."
- Carga tu pincel con tinta con plena consciencia del agua que absorbe, del peso que adquiere.
- Coloca el pincel en el papel y haz el trazo de principio a fin SIN parar, SIN corregir, SIN dudar. Toda tu atención en el viaje del pelo del pincel sobre el papel.
- Al terminar el trazo, detente. No pases inmediatamente al siguiente. Respira. Observa lo que creaste.
- Repite con el siguiente trazo. No estás haciendo "una pintura completa". Estás haciendo "un trazo", y luego "otro trazo", y luego "otro trazo". Cada uno recibe el 100% de ti.
Trazo fundamental: Las Hojas de Bambú (Zhú Yè 竹叶)
La hoja de bambú es la expresión máxima del "un conejo, una captura". Cada hoja es un solo trazo irrepetible que no admite corrección. O sale con vida, o sale muerta. No hay punto medio.
Los maestros chinos clasifican las hojas en tres tipos fundamentales que debes dominar:
1. La Hoja Individual (Gè Zì 个字)
Llamada así porque se parece al carácter chino 个.
- Carga tu pincel con tinta oscura en la punta, más aguada en el medio.
- Posiciona el pincel en ángulo de 45° respecto al papel.
- Presiona ligeramente al inicio (la base de la hoja, donde se conecta a la rama).
- Desliza con velocidad y decisión hacia afuera, levantando gradualmente el pincel para que la hoja termine en punta afilada.
- La hoja debe tener "vientre" (centro más ancho) y "punta" (extremo afilado).
- Un solo movimiento fluido: presión → deslizamiento → levantamiento.
Duración aproximada: 0.5-1 segundo. Si tardas más, tu mente ha vagado.
2. Las Hojas en Pareja (Jiè Zì 介字)
Llamada así porque se parece al carácter chino 介: dos hojas que se abren desde un mismo punto, como una "V" abierta.
- Primera hoja: Trazo hacia la izquierda con el método anterior.
- DETENTE completamente. Respira.
- Segunda hoja: Trazo hacia la derecha, partiendo del mismo punto base.
- Las dos hojas se separan naturalmente, como dos caminos que divergen.
La trampa mental: Tu cerebro querrá pensar en la segunda hoja mientras haces la primera. Eso es perseguir dos conejos. Cuando hagas la primera hoja, solo existe esa hoja. La segunda no existe todavía.
El secreto maestro: Cada hoja tiene una dirección, una inclinación y una longitud diferente. Si todas son iguales, parecen soldados en formación. Si cada una tiene su propia personalidad (porque recibió tu atención única), el grupo cobra vida.
Cada hoja es un solo conejo. Capturado con precisión absoluta.
Si tu mente vaga hacia "cómo quedará la composición completa" o "qué dirá la gente" o "tengo que cocinar después", tu trazo lo reflejará: será débil, vacilante, sin vida.
Si tu mente está totalmente presente en este trazo, este instante, esta porción de bambú, el trazo tendrá qi —energía vital—, tendrá presencia, tendrá verdad.
"Las palabras más verdaderas son las no dichas."
Hou Yi no recuperó su maestría aprendiendo a dividir mejor su atención entre dos presas. La recuperó aprendiendo a dar todo su ser a una sola flecha, a un solo objetivo, a un solo momento.
Tu cerebro funciona igual. No necesitas más pestañas abiertas, más tareas simultáneas, más conejos que perseguir. Necesitas la valentía de elegir un conejo y perseguirlo con toda tu alma, sabiendo que el otro escapará... y está bien.
Porque la vida no se trata de atrapar todos los conejos. Se trata de atrapar los que realmente importan, con toda tu atención, toda tu presencia, toda tu maestría.
Esta semana, cada vez que sientas la compulsión de hacer dos cosas a la vez, recuerda: un trazo, una intención. Un conejo, toda tu vida en ese momento.
El multitasking es una mentira que nos contamos para sentirnos productivos mientras nos dispersamos en la mediocridad. La maestría, en cambio, tiene un solo requisito: estar completamente presente en lo que estás haciendo ahora.
Elige tu conejo. Tensa tu arco. Y suelta la flecha con todo tu ser.
Con cariño, un trazo a la vez,
Tu Brain and Brush
¡Hasta el próximo envío!
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